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Two men assist a man in a hikiing wheelchair down a steep slope as mountainbikers look on

Nuestra aventura accesible en el Gran Cañón

Cuando mi papá me dijo que quería hacer un viaje de trekking familiar a la parte más baja del Gran Cañón, tengo que admitir que pensé que estaba enloquecido. Siendo un usuario de silla de ruedas desde su accidente cerebrovascular del tronco encefálico en el 2005, yo sabía que buscaba aventura, pero esto era algo distinto. Esto iba a ser una travesía de montaña, de noche, de un descenso de varios días en uno de los lugares menos accesibles del planeta. Ahora recién me doy cuenta de que justo ese era el punto, pero dame un descanso, yo era joven y no podía ver más allá.

Un grupo de doce personas sonrien para la camara en el gran canyon
El equipo de “The Grand AdvenChair” al amanecer en el camino de “Bright Angel” en el parque nacional del Gran Cañón, Arizona, Estados Unidos.

Como forma de terapia y entretención, por años mi papá hizo ski sentado, kayak y montaba a caballo y todos disfrutamos hacer caminatas con él en senderos relativamente manejables. Pero hasta en esos senderos era difícil. Nuestra caminata favorita de todos los tiempos fue en Shevlin Park en Bend, Oregon, que era empinada para emocionar a un aventurero, pero lo suficientemente manejable para que lo pudiésemos empujar de manera segura a través del camino. Pero un día, juzgue mal una roca, y se cayó en su cara!

Un hombre muestra la herida en su cara como resultado de caerse
Herida del camino. Afortunadamente, entre la arrogancia juvenil y el “tu me dijiste que te gustaba ir rápido!” el autor ha evitado mucha culpa

Eso sí, esto no ocurrió con una silla de ruedas estándar de interior. El objetivo siempre fue hacer actividades outdoor con la “tónica sanadora de lo silvestre”, así que usamos AdvenChair 1.0- una silla resistente de titanio, modernizada con llantas de bicicletas, un manubrio para el que maneja y frenos de disco.

Pero si en las rutas más desafiantes en un parque local nos causaban tantas dificultades, ¿cómo íbamos a enfrentar una de las maravillas naturales del mundo?

Obviamente, teníamos que actualizar y mejorar la silla de ruedas.

Así que le colocamos una rueda frontal más grande y desmontable, un cinturón de seguridad, y un sistema de correas para pendientes (frenadas) y subidas (tirar). La AdvenChair 1.0 era impresionante, y pudimos afrontar un sendero de gravilla y tierra, pero yo seguía escéptico acerca de las 10,2 millas y los 5,000 pies de descenso al Gran Cañón, sin mencionar que había que volver a ascender.

Un grupo de personas trabajan juntos para andar por un sendero con un hombre en silla de ruedas.
Pruebas en terreno con la AdvenChair 1.0. El que maneja es un mecánico de helicópteros que constantemente pregunta “Qué cosa mala puede pasar acá?” y mi mamá es la que está al frente. Este verano realmente tratamos duramente de romper la silla en los testeos.

Pero quién era yo para decirlo en voz alta? La misma ignorancia juvenil que decía “Esto no es posible” también decía “bueno, al diablo con esto! Hagámoslo igual!

Con el Gran Canyon de fondo, un equipo de tres personas, uno en silla de ruedas, bajan por un sendero
Descenso en el Gran Cañón.

Un avance rápido de meses de iteración y planificación, de escalar montañas locales y de afrontar cualquier sendero que pudiéramos encontrar, ahi estábamos, a mitad de camino bajo el sendero “Bright Angel” del Gran Cañón, sentados en la lluvia y esperando que el equipo bajara un trineo de rescate para poder colocar a mi papá y su silla rota devuelta.

Resulta ser que mi yo juvenil había estado en lo cierto. AdvenChair 1.0 no estaba ni cerca de ser tan resistente.

Dos hombres sentados al lado en piedras con su equipamiento de trekking.
La mula de carga original (el autor) y su padre, tratando de mantenerse positivos acerca de sus sueños y esperanzas destruidas mientras están sentados bajo la lluvia en la casa de descanso de dos millas, en el sendero Bright Angel.

Si queríamos alcanzar nuestra meta, necesitábamos algo indestructible, que fuera funcional y lo suficientemente cómodo, como para que al final del día de una larga caminata, pudiésemos reunirnos alrededor de una mesa o fogata a tomar cerveza, comer un pie de duraznos fresco y reirnos de los desafíos del día.

Con la ayuda de un mecánico de helicópteros, Dale Neubauer, ingeniero diseñador, Jack Arnold y algunos ciclistas de montañas y un especialista en silla de ruedas, mi papá empezó desde cero. 

Primero vino un marco resistente y durable de aluminio soldado, con 16 puntos de contacto para empujar, tirar y levantar, seguido de ruedas de bicicleta de montaña de 27,5” y un soporte para bicicleta para la rueda frontal agrandada y desmontable de 20”. Con eso, también se agregó una suspensión interior del neumático, frenos de disco de servicio pesado, un reposapiés ajustable y un asiento de cubo. 

No solo era un resultado final fuerte que se había probado en senderos, sino que todas sus partes provenían de tiendas locales de bicicleta de montaña, donde se podían reemplazar o reparar fácilmente después.

Mirando a la evolución de la AdvenChair, es seguro decir que el eje roto fue lo mejor que pudo haber ocurrido. Donde antes había un joven gato de casa con un collar elegante, ahora había un tigre grande, ya crecido.

La Advenchair 2.0 no ha vuelto al Gran Cañón todavía, pero puedo decir con confianza que está lista. Planeamos llevar la nuestra a la Gran Muralla de China, llevar uno a España para el Camino de Santiago y tampoco puedo esperar para ver qué otras aventuras adaptables las personas sueñan con hacer.

A lo largo de todo el mundo, gente como yo estan esperando a que les digan “hagamos lo imposible!” por las personas que queremos, no teniendo ninguna idea de lo que era pensado como imposible, era solo el comienzo.

¡Muevanse con fuerza, amigos mios! La tonica sanadora de la naturaleza espera.

La AdvenChair 3.0 va a estar disponible para pedidos aquí, empezando a temprano diciembre (justo a tiempo para una tarjeta que vaya debajo del árbol navideño o dentro de un mitón navideño) y para envíos en junio del 2021.

Escrito por Emory Babb

Este blog es parte de una serie de historias llamado “Travel Stories” por personas en la comunidad de WTW. Lee más historias de viajeros, como el viaje de Brad a Colorado aquí, o la aventura de Chris Alp en Torres del Paine aquí. Si estás interesado en enviar una historia, por favor comunícate con nosotros al mail de nuestro content manager en [email protected]

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